LA TRAGEDIA DEL PATRIMONIO PORTEÑO

PENOSO CATÁLOGO DE EDIFICIOS IRREPETIBLES DEMOLIDOS Y BRUTALES INTERVENCIONES QUE DEMUESTRAN QUE BUENOS AIRES NUNCA TUVO UNA POLÍTICA DE PROTECCIÓN ARQUITECTÓNICA A LA CARACTERÍSTICA PRIMORDIAL DE LA CIUDAD: SU ECLECTICISMO ARQUITECTÓNICO, PRODUCTO DE LAS INMIGRACIONES. FALLÓ EL ESTADO PARA PROTEGER Y USUFRUCTAR UN RECURSO TURISTICO, FALLARON LAS COLECTIVIDADES QUE NO PUDIERON SALVAR LOS EDIFICIOS EMBLEMATICOS DE SU PROPIA COMUNIDAD, FALLARON LOS URBANISTAS Y LEGISLADORES EN NO ESTABLECER POLIGONOS INTOCABLES Y COMO COMPENSAR A LOS PRIVADOS QUE DEFIENDEN EL LUCRO DE SU PROPIEDAD PRIVADA, FALLARON LOS GOBERNANTES EN DECISIONES DESASTROSAS, COMO DEMOLER EL PABELLON ARGENTINO, UNA ESTRUCTURA DESARMABLE.
ESTE BLOG FORMA PARTE DE UNA RED EN DEFENSA Y DIFUSIÓN DEL PATRIMONIO PORTEÑO.

AUTORES: Alejandro Machado, Agustín Ilutovich y Diego Fernández de Azcárate

CONTACTO: alejmachado@gmail.com

viernes, 31 de julio de 2015

Av. Leandro N. Alem 401 / Edificio Calvet


El Edificio Calvet fue diseñado por el francés Gastón Mallet para Casa Calvet y Cía., empresa dedicada a la producción, importación y venta de vinos y espumantes.


Vecino al Palacio de Correos, la Municipalidad obligaba a que las construcciones vecinas respetaran las medidas de la fachada del Correo, ya que su proyecto completo era construir una gran plataforma elevada que conectara todos los edificios de la cuadra, dejando por debajo el sector de cargas y descargas de correspondencia. Este plan tan pretencioso, finalmente no logró concretarse.


El edificio Calvet luego fue ampliado sobre la Avenida Alem, llegando hasta la esquina de calle Lavalle. Pero en algún momento del camino, los dueños decidieron demoler la primera etapa construida para construir un nuevo edificio de oficinas, encargado al estudio Caffarini y Vainstein (el mismo autor de la destrucción del Mirador Massüe que logró sobrevivir al lado del Palacio de Tribunales, en 1989).

Pero lo más trágico es que, una vez demolido el viejo edificio diseñado por Mallet, tampoco llegó a construirse su reemplazante, por lo cual hoy nos saluda patéticamente una triste playa de estacionamiento, fiel representante de la especulación inmobiliaria con el suelo de nuestra ciudad, a la espera de un futuro edificio, mientras llena de plata el bolsillo de sus propietarios.


Mientras tanto, los porteños nos perdimos un edificio hermoso, que era buen compañero para el Correo Central, y nos ganamos una "caries" fea y llena de moho en las medianeras. Son cosas que pasan en la ciudad de Buenos Aires...

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