LA TRAGEDIA DEL PATRIMONIO PORTEÑO

PENOSO CATÁLOGO DE EDIFICIOS IRREPETIBLES DEMOLIDOS Y BRUTALES INTERVENCIONES QUE DEMUESTRAN QUE BUENOS AIRES NUNCA TUVO UNA POLÍTICA DE PROTECCIÓN ARQUITECTÓNICA A LA CARACTERÍSTICA PRIMORDIAL DE LA CIUDAD: SU ECLECTICISMO ARQUITECTÓNICO, PRODUCTO DE LAS INMIGRACIONES. FALLÓ EL ESTADO PARA PROTEGER Y USUFRUCTAR UN RECURSO TURISTICO, FALLARON LAS COLECTIVIDADES QUE NO PUDIERON SALVAR LOS EDIFICIOS EMBLEMATICOS DE SU PROPIA COMUNIDAD, FALLARON LOS URBANISTAS Y LEGISLADORES EN NO ESTABLECER POLIGONOS INTOCABLES Y COMO COMPENSAR A LOS PRIVADOS QUE DEFIENDEN EL LUCRO DE SU PROPIEDAD PRIVADA, FALLARON LOS GOBERNANTES EN DECISIONES DESASTROSAS, COMO DEMOLER EL PABELLON ARGENTINO, UNA ESTRUCTURA DESARMABLE.
ESTE BLOG FORMA PARTE DE UNA RED EN DEFENSA Y DIFUSIÓN DEL PATRIMONIO PORTEÑO.

AUTORES: Alejandro Machado, Agustín Ilutovich y Diego Fernández de Azcárate

CONTACTO: alejmachado@gmail.com

martes, 11 de agosto de 2015

La Quinta de Álzaga: Otra pérdida idiota gracias a la Municipalidad

Todos conocemos la famosa leyenda de Felicitas Guerrero, su asesinato en manos de Enrique Ocampo, pretendido despechado. La historia oficial ubica el crimen en la quinta en la que vivía Felicitas, perteneciente a su ex marido, el fallecido Martín de Álzaga, miembro de una de las familias más tradicionales de Buenos Aires, en el barrio de Barracas.

La propiedad de la familia de Álzaga se desarrollaba sobre la famosa Calle Larga, actual Avenida Montes de Oca, el camino que llevaba al viejo Puente sobre el Riachuelo, hoy llamado Pueyrredón. Su edificio principal era un "casco de estancia" o casa quinta cuya fecha de construcción y autor aún ignoramos, pero parece de la década de 1870 -por su estilo arquitectónico.
La Quinta Guerrero (ex de Álzaga) con su estilo original y techos de teja.
Atrás, Santa Felicitas ya terminada, año 1880 aproximadamente.
(Foto: Christiano Junior, Fototeca Witcomb - AGN)


Martín de Álzaga se había casado con Felicitas Guerrero en 1864, y había fallecido súbitamnte a los 56 años, de manera que la propiedad había quedado en manos de la familia de su viuda.

Entre 1872 y 1876, en homenaje a la tragedia de su propietaria, sus padres Carlos Guerrero y Felicitas Cueto encargaron al renombrado arquitecto Ernesto Bunge el templo de estilo ecléctico que hoy todos conocemos, la Iglesia de Santa Felicitas, levantada unos metros al este de su quinta familia.

Poco sabemos del devenir de la quinta Guerrero en las siguientes décadas, pero lo que es evidente es que sus propietarios "metieron mano", ampliaron, pero sobre todo "refinaron" y dieron más categoría e imponencia a su propiedad suburbana, dándole una impronta de influencia Tudor que probablemente también haya sido autoría del arquitecto Bunge, aunque el dato aún no está confirmado.
La quinta Guerrero, ya remodelada con estilo ecléctico y nuevos techos. 
La torre a su derecha también recibió cambio de estilo.
(Foto: W.B. & C. - Tomada de Skyscrapercity.com)
En 1908, la Municipalidad de Buenos Aires habría comprado la manzana completa con su casa quinta, para instalar allí la Sub Intendencia Municipal de Barracas. Pero lo absurdo se da en 1937, cuando la propia intendencia decide demoler totalmente el edificio para abrir la Plaza Colombia e instalar en su centro un monumento.

Una postal coloreada de principios del 1900, otro ángulo de la casona.
¿Qué clase de justificación aceptable puede haber dado la Municipalidad para lo que hizo? Nosotros no tomaríamos a bien ninguna, a menos que la vieja quinta se haya incendiado, inundado, derrumbado o algo fatal. De todas formas, dudamos que haya sido un evento tan fatal y sospechamos que la Municipalidad decidió ahorrarse mucho dinero de mantenimiento de un edificio bastante antiguo, y fueror por la fácil de contratar una cuadrilla de obreros y picarla abajo de pe a pa.
La quinta Guerrero cuando ya era sede de la Subintendencia Municipal.
(Foto: AGN, digitalizada por "Cristina")
Ni un solo resto de la quinta Álzaga-Guerrero nos llegó al 2015, sólo su iglesia vecina, pero los vecinos de Barracas deben ignorar en un 80% que semejante mansión se levantaba en el centro de la plaza más céntrica, valiosa y cotizada del barrio. Claro que en su eje podría todavía existir este edificio tan rico en historia, que bien podría ser la sede del museo del Barracas, la junta vecinal o cualquier institución barrial de las que tanta falta nos hacen en el siglo XXI.
La Plaza Colombia en 2014, al fondo se asoma la torre de Santa Felicitas.

8 comentarios:

Martin dijo...

El 30 de julio de 1908 la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires adquirió a la señora Felicitas Cueto de Guerrero -madre de Felicitas Guerrero- el predio de 6.638,60 mts cuadrados que ocupaba la casona de Alzaga y sus jardines, por la suma de $ 36.000.con el objeto de abrir un tramo de la calle Brandsen y de instalar la sub intendencia para Boca y Barracas que comprendía las oficinas de informes y recaudaciones, servicios de inspección, departamento de obras públicas y sección Administración de limpieza.
La demolición de esta espléndida mansión, representante destacada de las quintas señoriales que florecieron en Barracas a fines del siglo XIX, se inscribe en el contexto de una politica publica de mediados de la decada del '30 que privilegio la apertura de calles y la construcción de parques y paseos públicos por sobre la conservacion del patrimonio. Sirvan como ejemplo otras dos demoliciones absurdas, la del palacio Miró (1936) para la ampliación de la plaza Lavalle y la del pabellon argentino (1933) para la extensión de la plaza San Martin. Esa misma gestión dio inicio al ensanche de Corrientes y de la 9 de julio y erigió el Obelisco en tiempo récord (todo durante la intendencia de Mariano de Vedia y Mitre). Patrimonio y espacios publicos perfectamente se podrían haber conjugado expropiando otras construcciones que tuvieran menor valor estético y artístico que el de los dos casos señalados. Pérdidas irreparables...

Agustin dijo...

Tal cual Martín, Mariano de Vedia no se caracterizó para NADA por su respeto por el patrimonio. Era un tipo de pensamiento e ideología netamente modernas y racionalistas, diría de un totalitarismo y megalomanía casi fascistas por la escala de sus obras, lo violento y súbito y casi sin discusión de su ejecución. Basta con ver los dibujos de Alberto Prebisch para el Obelisco, lo muestran como una figura pura y blanca en medio de un entorno de edificios todos iguales, también blancos, un ambiente de una escala monstruosa y una frialdad y esterilidad blanca que casi aterra.

PD: Muchas gracias por los datos de la compra de la quinta Guerrero.

Un saludo,
Agustín

Martin dijo...

Agustin, debo rectificar un dato de mi comentario: Felicitas Cueto Montes de Oca (mamá de la famosa Felicitas Guerrero), según el 99% de las fuentes consultadas falleció en 1906 (sólo una fuente consigna el año 1909).  Por lo tanto, salvo un hecho sobrenatural que la historia no ha registrado, jamás pudo haber enajenado por si misma en 1908 la quinta de Barracas. A pesar de ser algo tan evidente, el error se reitera a lo largo de decenas de reseñas y en particular, lo recoge una fuente inobjetable de donde yo obtuve el dato como es el libro "Barracas, su historia y sus tradiciones 1536-1936", de Enrique Horacio Puccia, BsAs, 1968, una suerte de Biblia sobre la historia de ese barrio. Entonces, si no fue ella quien vendió la propiedad a la ciudad debió ser la sucesión o alguno de sus herederos. A pesar de haber encontrado buena información en fuentes muy documentadas sobre el reparto de los miles de hectáreas que habían pertenecido al matrimonio de Martín Alzaga y Felicitas Guerrero no me ha sido posible averiguar quien heredó y/o vendió la quinta de Barracas luego de 1906.  Sabemos que Felicitas, viuda de Alzaga en 1870, heredó de él una inmensa fortuna que a su vez se transmitió a sus padres Carlos J. Guerrero y Felicitas Cueto cuando ella falleció en 1872 ya que no tenia descendientes (un hijo muerto a los 6 años y otro al nacer). La sucesión se constituyó el 7 de mayo de ese año. Los bienes pasaron a ser administrados por su padre. A la muerte de éste se inicia la sucesión el 12 de enero de 1896. Sin contar los campos en Castelli -que fueron repartidos en vida a 4 de los hijos varones-, los de San Luis, La Pampa y otras propiedades en la ciudad de Buenos Aires (como la esquina de Bolivar y Belgrano), tan solo en el partido de Madariaga (ex del Tuyú), los Guerrero poseían cerca de 90.000 hectáreas. 
Su esposa Felicitas Cueto Montes de Oca lo sobrevive 10 años y luego de su muerte ocurrida en 1906 se procedió a repartir esas inmensas extensiones entre los hermanos de Felicitas (algunas de las cuales darían lugar en el siglo pasado a la creación de los balnearios de Ostende, Pinamar, Cariló, Montecarlo y Valeria del Mar). Ni una sola palabra sobre la Quinta de Barracas.  Gracias a Dios -valga la invocación - no fue demolida la iglesia de Santa Felicitas, que aparentemente permaneció en la órbita de la familia Guerrero hasta que fue donada a la ciudad (algunos dicen que en 1981, otros en 1993). ¿Esa rama de los Guerrero habrá sido también la que recibió en herencia la quinta y luego la vendió ? 
Los Alzaga, Guerrero, Reissig, Cueto, Montes de oca, Ocampo y varios mas, descendientes de aquellos que escribieron esta historia, se hallan muy activos en la red y suelen comentar notas que aparecen en distintos blogs. Ojalá lean la investigación de ustedes y participen de este intercambio aportando información que permita echar luz sobre estas cuestiones. 
Saludos !

Marcelo Daniel dijo...

EXCELENTE EXPLICACIÓN MARTÍN !!!

Marta dijo...

Una de las característica patéticas de los argentinos tirar abajo todo En otros países se cuida hasta la última piedra puesta quizás hace 500 años.LAMENTABLE Y DIFÍCIL RECUPERAR Y CAMBIAR NUESTRA MEDIOCRE MENTALIDAD


Anónimo dijo...

tengan,todos un excelente,dia.hoy tuve el privilegio de visitar la iglesia santa felicitas.es un tesoro de arquitectura,arte,y devocion!hermosa,motivacion para meditar,en las pasiones,luchas y devenires,de los humanos.fue una gran perdida que hayan demolido lo que fuese la quinta,donde vivio,la familia,ALzaga_GUERRERO.REALMENTE COINCIDO CON LA SEÑORA Marta,quien comentase que en Argentina,no se sabe valorar.En otros lugares,como Europa,con mucho menos terreno,y espacio.son capaces de conservar sitios,de interes historico!con dedicacion,aun cuando parezcan ser un estorbo a la urbe.EN FIN,lo hecho no se puede cambiar.ES UNA PENA,HUBIESE QUERIDO CONOCER ESA MANSION,que seguro hubiese maravillado,tnto como la iglesia,que los padres de Felicitas,le dedicaron.sra,GRACIELA.

Anónimo dijo...

es verdad,somos muy poco conservadores los argento.......

Anónimo dijo...

quisiera,tener un genio,que pudiese reconstruir la mansion y quinta de los alzaga.......una gran perdida.....